El Pirineo navarro: Valles de Roncal y Salazar

Bajo los montes del Pirineo Navarro se encuentran dos valles, cada cual más verde, que esconden pueblos y paisajes de gran belleza: hablamos de los valles de Roncal y Salazar. Es el sitio perfecto para rutear en furgo o AC, ya que podemos disfrutar tanto de los pueblos, como del monte y de la naturaleza.

Desde Pamploma tomamos la A21 hasta llegar a Lumbier, donde nos desviamos por la N-178 en dirección a Navascués. Allí  nos encontraremos con el cruce que lleva a ambos valles. Nosotros seguiremos el cauce del río Ezka, empezando por Burgui, para después recorrer todo el valle de Roncal.

Burgui

El primer pueblo roncalés que nos da la bienvenida es Burgui, un pequeño pueblo famoso por las almadías, que recorrían todo el río hasta llegar a la rivera navarra, transportando troncos. Todos los años, a principios de mayo, celebran el Día de las Almadías, una gran fiesta donde montan una auténtica almadía y varios vecinos hacen una demostración. En la entrada del pueblo podemos ver el puente medieval, testigo de las andaduras de los almadieros.

Además de las almadías, Burgui muestra con orgullo algunos de los antiguos oficios, ya perdidos, del Pirineo Navarro. Buena muestra de ello es la Senda de los Oficios, que sale desde el puente y llega hasta la foz de Burgui. También el centro del pueblo merece una visita; nos llaman la atención las casas que rodean la plaza, todas adornadas con flores.

Después de una pequeña parada en Burgui, salimos otra vez a la carretera para seguir con nuestra ruta.


Roncal

Y llegamos al pueblo que da nombre a todo el valle: Roncal. Después de Isaba, es el que más habitantes de la zona. Aún así, el pueblo ha sabido mantener su carácter y adentrarse en sus calles es como viajar en el tiempo.

Roncal se divide en dos partes, la del río, más nueva, y la parte alta del pueblo, que mantiene la arquitectura original de los pueblos roncaleses, con calles y casas de piedra. Subiendo la cuesta llegamos a la iglesia de San Esteban. En la entrada veremos unos espectaculares mosaicos hechos con pequeñas piedras, entre las que se encuentra la forma de un lauburu. Desde los arcos de entrada podemos disfrutar de una visión panorámica del pueblo.

Al bajar otra vez a la parte baja del pueblo, nos llaman la atención varias casas con hermosas entradas y escudos señoriales. En la plaza hay una hermosa fuente, que según nos cuenta un vecino, nadie sabe con exactitud de donde proviene (supuestamente bajo tierra), pero su caudal no se agota en todo el año.

Uno de los vecinos más ilustres de Roncal fue Julian de Gayarre, un conocido tenor del siglo XIX, al que su pueblo natal ha dedicado un museo. Dicen que siempre trató de ayudar a su pueblo, y tanto la escuela como el frontón se construyeron gracias a sus donativos.

Donde dormir en Roncal

Aunque Roncal no cuenta con un área o sitio específico para furgos y ACs, vemos que hay varios de estos vehículos aparcados en el parking de la entrada del pueblo (llegando desde Burgui), y decidimos quedarnos allí mismo. Y resulta ser un buen sitio para pasar el día, ya que tiene al lado un merendero con una fuente, y se encuentra a dos minutos a pié del centro.


Urzainki

Siguiendo el curso del río Eska llegamos a Urzainki. Es un pueblo pequeño, y aunque a muchos les pase inadvertido, merece la pena darse una vuelta para conocerlo. Desde la iglesia que parece una torre, hasta las casas y calles de piedra, todo el pueblo evoca el modo de vida de antaño.

Bajo el puente de entrada al pueblo, hay un merendero junto al río, ideal para detenerse a comer. Cruzando el puente, al otro lado del río, hay unas pocas casas, pero entre ellas destaca la ermita de San Salvador, con su curiosa estructura.



Isaba

De entre todos los pueblos que forman el valle de Roncal, Isaba es el que más cerca está de los Pirineos, por lo que ha sido y es punto de reunión de montañeros, que se alojan en alguno de sus numerosos hostales y apartamentos. Es el pueblo con más habitantes del valle, y podremos encontrar todos los servicios necesarios. Además, han acondicionado un área de autocaravanas hace poco.

El pueblo está formado por calles estrechas y empedradas, donde veremos casas de madera y piedra. Calle arriba, encontraremos el ayuntamiento y la iglesia de San Cipriano, con su impresionante campanario que parece la torre de un castillo. Se construyó sobre una iglesia más antigua que, junto a la mayoría de las casas del pueblo, se quemó en un gran incendio, en el año 1427. El actual edificio es del siglo XVI.

En el mismo casco podemos visitar la Casa de la Memoria; un museo donde muestran la cultura, las costumbres y el modo de vida de Isaba y del valle de Roncal.

Rutas a pie

Al rededor de Isaba existen varias rutas bastante sencillas de hacer y muy gratificantes. Una de ellas es la que nos llevará a la Ermita de Idoia. Llegaremos a ella siguiendo la vieja calzada y la ‘Vía Crucis’. Se trata de un edificio del siglo XV. En su interior, se puede apreciar un hermoso retablo, protegido por una valla de metal, ya que en su interior se encuentra la figura del siglo XII de la virgen de Idoia.

También desde Isaba parten la Ruta de los Puentes Romanos, o la que llega hasta Belarbarze y la Cueva de Ibon, entre otras.

Donde dormir en Isaba

Viniendo desde Urzainki, justo en la entrada del pueblo, girando a la derecha llegamos al Área de Autocaravanas que el ayuntamiento ha acondicionado hace poso. Tiene punto de vaciado y llenado de aguas. El sitio es tranquilo, y está a cinco minutos a pie del centro.  Cerca del parking también se encuentra la piscina municipal de Isaba.

Otra opción es el Camping Asolaze, a 6 kilómetros del pueblo, de camino a Belagua. Es un camping verde y tranquilo, parece que estés durmiendo en medio del bosque. Tiene bar y restaurante.


Belagua

Belagua es el punto de encuentro y de partida de la mayoría de los montañeros que vienen al valle de Roncal, gracias, en gran medida, al refugio que había allí. Ha estado abandonado durante muchos años, pero ahora parece que van ha rehabilitarlo. Belagua ofrece unos paisajes y vistas impresionantes, y desde allí se pueden ver las primeras cimas de los Pirineos.

Desde Belagua salen las rutas a montes como Lakartxela o  Otsogorrigaina. Un poco más arriba, desde Larra, podremos subir a Arlas o Anie (Auñamendi). También pasa por Belagua la Ruta de las Golondrinas, que una Isaba con Maule, capital de Zuberoa.

Sin subir a alta montaña, en Belagua también se puede hacer una bonita ruta, apta para toda la familia: el Camino de Zemeto. Es un trayecto de hora y media, partiendo desde el parking del refugio. El camino no tiene gran dificultad, y ofrece unas vistas impresionantes del valle.

Y… ¡Cómo no! Después de darse una vuelta, nada comer en la Venta Juan Pito! Un sitio que nos encanta, y vamos cada vez que volvemos por la zona.  Es un sitio que mantiene la esencia de las antiguas ventas de montaña, y donde podréis probar los platos típicos de la zona (las migas no pueden faltar). En serio, merece la pena. Eso sí, en verano conviene ir para la una, que se llena enseguida y si no hay que coger ticket (sí, como en la carnicería) y esperar a tu turno.


Itzaltzu

Desde Belagua bajamos hasta y Isaba y tomamos el camino que lleva a Otxagabia; pasamos por Uztarrotze y dejamos atrás el valle del Roncal, para entrar en el Valle de Salazar. Itzaltzu es el primer pueblo que nos acoge.

Itzaltzu es un pueblo pequeño,  de apenas 50 habitantes, que mantiene la esencia de los pueblos del Pirineo. Fue construido a ambos lados del río Anduña, y un hermoso puente une las dos orillas. Muy cerca de allí, junto al parking se encuentra la iglesia de San Salvador, del siglo XVI.

En la plaza, hay una estatua que recuerda a su personaje más famoso: Gartxot de Itzaltzu, fue un bardo muy conocido en toda la zona. Según cuenta la leyenda, los frailes de Roncesvalles secuestraron a su hijo Mikelot. Cuando Gartxot intentó rescatarlo, fue detenido y condenado a morir en una cueva. Hoy en día, se puede hacer la Ruta de Gartxot en recuerdo a esta triste historia.

Desde Itzaltzu, subiendo carretera arriba, llegaremos al puerto de Larrau, donde comienza la ruta que lleva al conocido monte Orhi.   Es el primer ‘dos mil’ de los Pirineros, y protagonista de muchas canciones, sobre todo del lado de Zuberoa. La ruta es de 6 kilómetros (ida y vuelta) y se puede hacer en menos de cuatro hora. Conviene ir temprano, ya que en esta zona la niebla es muy traicionera.


Otxagabia

Otxagabia es el principal pueblo del valle de Salazar, tanto en habitantes como en servicios. Aun así, el pueblo ha sabido mantener su esencia. Sus calles y casas son de piedra y están bien cuidadas.

Como la mayoría de los pueblos del valle, el pueblo fue construido junto al río. En Otxagabia se unen los ríos Anduña y Zatoia, para convertirse en el río Zaraitzu, que da nombre al valle. En el pueblo hay varios puentes que cruzan el río; el puente medieval es el más bonito de todos.

En la parte alta del pueblos se encuentra la Iglesia de San Juan, construida entre los siglos XVI eta XVII sobre un edificio más antiguo. Las casas también merecen una mención aparte, ya que están muy bien cuidadas. Muchas de ellas suelen tener las puertas abiertas, para poder ver sus bellas entradas. También se pueden ver las casas palacio Urrutia, Iriarte y Donamaria, con sus imponentes escudos de armas. En muchas casas, también podremos ver una flor llamada eguzkilore (flor del sol), que se usaba para proteger la casa de brujas y malos espíritus.

Una bonita ruta que se puede hacer partiendo desde el mismo pueblo, es la que lleva a la Ermita de Muskilda. También se puede ir por carretera, pero el viejo camino que sale por detrás de la iglesia es el más apropiado. Se trata de un edificio del siglo XII; se encuentra en una cima, como si estuviera protegiendo todo el pueblo. Otxagabia también es una de las entradas principales a la Selva de Irati, a la que se llegaremos tomando la carretera de Abodi.

Todos los años, en el último fin de semana de agosto, se celebra allí la fiesta Orhipean en la que todo el pueblo viaja cien año atrás en el tiempo. Visten trajes de la época y recuerdan los antiguos oficios. La escuela, las lavanderas del río, el zapatero, el dentista y los almadieros son algunos de ellos. Cruzando el río, en el barrio Urrutia, suelen hacer una feria de productos artesanos. Es un bonito día para el visitante, y suele haber muy buen ambiente durante todo el día.

Donde dormir en Otxagabia

Aunque Otxagabia no tiene un área para autocaravanas y campers, en el parking que está al lado de la sidrería, han guardado 10-12 plazas para nosotr@s.

Otra opción es el Camping Osate. Se trata de un camping pequeño y verde, bien cuidado. Tiene bar con servicio de comidas y cenas. Hay un sendero por el que se llega al pueblo en 5 minutos.


Ezkaroz

Estamos llegando al final de nuestra ruta. Tras dejar Otxagabia atrás, hemos seguido el curso del río hasta Ezkaroz, un pueblo tan pequeño como bonito, en el que merece la pena para y darse una vuelta. Al otro lado del río hay un parking con un merendero y una fuente; nos ha venido bien para descansar un poco.

Siguiendo por la carretera general, se llega Esparza y Gorza; y si tomásemos el camino que lleva a Navascués, llegaríamos al punto de partida. En cambio, tomando el camino que lleva a Jaurrieta, llegaremos al valle de Aezkoa. Nos hemos decidido por la segunda opción.


Jaurrieta

Aunque pensábamos pasar de largo y seguir con nuestra ruta, Jaurrieta tiene algo que nos ha hecho parar. Aunque pertenece al Valle de Salazar, es uno de los pocos pueblos que está alejado de la orilla del río, ya que se encuentra a medio camino al valle de Aezkoa. Un incendio destrozó el pueblo en 1.800, y la mayoría de las casas han sido construidas posteriormente. Aún así, no se puede negar que el pueblo es bonito.


Orbaizeta

Hacía ya muchos años de nuestra primera visita a Orbaizeta, y teníamos ganas de volver. Por eso, aprovechando este viaje, decidimos acercarnos. Es conocido por la antigua fábrica de armas, pero el pueblo en sí también merece una visita. Además, es otra de las principales entradas al bosque de Irati.

El valle de Aezkoa está situado entre los valles bajos y el Pirineo; aún así, en Orbaizeta se nota un cierto ambiente de montaña. Dando una vuelta por el pueblo nos ha llamado la atención la curiosa forma de la iglesia, así como algún que otro hórreo que hemos visto.

Tras una breve visita al pueblo y tomar algo en el bar, nos dirigimos a la antigua fábrica de armas de Orbaizeta. Fue fábrica real durante 100 años (1784-1884), y allí fabricaron armas para los generales Mina y Zumalakarregi, entre otros. La fábrica se construyó sobre una ferrería de 1432. Fue testigo de cinco guerras, y en sus mejores años, llegaron a vivir de ella 150 familias. Hoy en día está considerada como una joya de la arquitectura industrial de los siglos XVIII y XIX.

Y aquí acaba nuestro viaje de 10 días por el Pirineo Navarro. Merece la pena conocer esta zona. Nosotros, seguro que volveremos.

 

 

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